Todo el día en la oficina: ¿cómo bajar de peso? 



Bajar De Peso OficinistaEstá más que claro que comer es una necesidad básica, tan esencial como respirar. Pero si te pasas todo el día trabajando, sentado en una oficina, lo más probable es que comas no sólo para alimentarte y recobrar energías, sino también para calmar de algún modo la ansiedad o el estrés.

Ahora bien, si bien es cierto que las personas muy ocupadas muchas veces se topan con esta dificultad extra, hay otra cuestión más de base que es necesario que comprendas.  Como pauta general nuestro cuerpo cuenta con una suerte de “interruptor genético” que se activa para protegernos ante ciertas amenazas o peligros, reales o no, y “ponernos a salvo”. Y su modo de hacerlo es acumulando grasa. Esto es perfectamente normal, ya que muchos estamos programados para reaccionar de este modo. Y de lo que se trata, más que de dejar de comer, es de deshacer esta “programación”.

Una vez que logres desactivar esta tendencia natural de tu cuerpo a acumular grasas, podrás lograr el tan ansiado objetivo de tener un cuerpo firme y delgado, sin tener que pasar por odiosas prohibiciones con relación a la comida, ni realizar sacrificios o seguir estrictas dietas. Es decir, se trata de eliminar aquellas razones por las cuales tu cuerpo, por decirlo de algún modo, “desea estar gordo”, para programarlo de modo tal que quiera estar delgado. Tan simple como eso.

Ahora bien: ¿cómo lograrlo? A continuación te acercamos algunas claves:

¡Abandona las dietas!

A largo plazo las dietas no sirven. Bajar de peso no es cuestión de consumir menos calorías. Las dietas exigen esfuerzo sostenido y fuerza de voluntad, y están basadas en  prohibiciones; ellas apuntan al síntoma (tus kilitos de más), pero no a las causas verdaderas  de la gordura. Por ello no brindan soluciones definitivas. ¡Renuncia a las dietas!

Ingiere alimentos saludables: Las dietas exigen limitar la ingesta de alimentos esenciales y necesarios para la salud, te obligan a pasar hambre y este es precisamente uno de los factores que estimula a tu cuerpo a retener grasas: protegerte de la “hambruna”. Además, cuando uno termina las dietas, el cuerpo (y fundamentalmente la mente) retornan a sus antiguos patrones, que son los que en verdad hay que superar. Por ello, ¡no te sometas a  prohibiciones vanas!  

Perder peso es una cuestión mental: No se trata sólo de actuar sobre el cuerpo, y escucharlo, sino también de observar la propia mente. Y por lo tanto registrar las propias creencias, emociones, pensamientos y estados de ánimo que pueden jugarnos en contra.

Enfrenta las causas emocionales y mentales: Los factores que causan la obesidad son una serie de “programas” –es decir, de influencias emocionales, del entorno y del estilo de vida que llevamos-, que están activos en nosotros como parte de una silenciosa herencia genética que nos condiciona. Cuando estos programas se activan, tu cuerpo se siente amenazado (real o imaginariamente) y genera un conjunto de cambios hormonales y químicos que te llevan a acumular grasa.

Desactiva los programas que te sabotean: Muy a grandes rasgos estos programas están vinculados con la forma de vida estresante, los traumas emocionales, las creencias limitantes, la dieta crónica, el hambre nutricional, la mala digestión, las toxinas, las apneas del sueño y la medicación poco saludable. Desactivarlos es clave. Y para ello es necesario que los hagas conscientes.

Pon a raya el estrés: El estrés suele ser uno de los principales causantes de que las personas muy ocupadas tengas unos kilos de más: al percibir la “amenaza”, el cuerpo libera cortisol (una sustancia química) que te lleva a almacenar grasa. Dos sesiones diarias de meditación, de quince minutos cada una, te ayudarán a librarte de este factor.

Adoptando este nuevo punto de vista, de seguro lograrás cambios perdurables en tu figura. ¿Has probado de trabajar concientemente sobre tus patrones mentales para adelgazar? ¡Compárte tus experiencias!