Hay veces en las que encontrar unos minutos de tranquilidad e intimidad para dedicarlos a nosotros mismos no es tarea fácil. Es por eso que hoy compartimos unos consejos para meditar ¡caminando! A pesar de estar en continuo movimiento, sus efectos pueden ser muy relajantes y positivos.

Cualquier momento que decidamos es bueno. No importa si es de camino a la oficina, del colegio de los niños al supermercado, de la estación de tren a casa o simplemente en busca de un paseo agradable a orillas del mar o entre los árboles. La cuestión es encontrar unos minutos para andar y dedicarnos tiempo a nosotros mismos. Además, no solamente nos ponemos en forma y ganamos en salud sino que nos relajamos y recargamos energía.

Muchos pensarán, ¿es posible meditar mientras se camina? Lo cierto es que es igual de fácil estar relajado y consciente mientras caminamos que mientras estamos sentados.
El neozelandés Eric Harrison, conocido por su tarea entorno a la meditación, es un convencido de los éxitos que se pueden lograr meditando mientras caminamos. Él define la meditación como el núcleo de su vida, y la practica desde hace muchos años. A continuación compartimos algunos de sus consejos para que nuestros paseos sean mucho más efectivos:

1.- El cuerpo debe estar recto y equilibrado para permitir libertad de movimientos.

2.- Debes intentar desconectar los músculos que mueven los ojos y dejarlos quietos, ya que al tener los ojos abiertos es más fácil que cualquier objeto llame tu atención. Para evitarlo, puedes fijar los ojos en un punto en la distancia y dirigirte hacia él. Eso mantendrá la cabeza centrada y evitarás distracciones.

3.- Focaliza la respiración. Es importante tomar conciencia de la propia respiración. Tómate un tiempo para concentrarte en tu respiración, ya que será la señal de que tu cuerpo, mente y espíritu se encuentran uniendo sus diferentes espacios. La idea es que logres dejar en el camino todas las complicaciones, y concentrarte en tu respiración te ayudará muchísimo a conseguirlo.

4.- Céntrate en los sonidos. Mientras caminas, cientos de sonidos rompen el silencio para más tarde mezclarse con él de nuevo. Sería interesante explorar conscientemente todo el abanico de sonidos que nos rodea y mantenerlos en la mente cuando ya se han apagado. Por el contrario, si llevas contigo un iPod o MP3, siempre puedes escuchar música para meditar que te ayude a tener un grado más elevado de éxito.

5.- Presta atención a las sensaciones. Es bueno permitir que nuestra mente se detenga un momento en el tacto. Debes dejar que las cosas aparezcan y pasen de forma espontánea. Tu mente se sentirá automáticamente atraída por un charco, un insecto, el olor de los gases de los coches o la falda de una mujer. Si esas sensaciones que aprecias son conscientes, entonces estás meditando. Pero… no olvides recuperar la mente cuando se pierda entre los pensamientos.

6.- Los colores nos atraen. Mientras caminas, fíjate en qué colores despiertan tu atención. De una mirada rápida, trata de ver la tonalidad de un objeto sin investigarlo. Extrae el color e imprímelo en tu mente para poder llevarlo contigo unos metros cuando ya no lo veas.

7.- Deja que el viento te acaricie. Concéntrate en el aire que te da en la cara mientras caminas. Es una hermosa práctica aun cuando no hay aire.

8.- El espacio es fundamental. Nombra la palabra “espacio” a medida que notas la sensación del cielo por encima de ti. Interioriza la sensación e imagina que tu cuerpo se vuelve espacioso.

9.- Interioriza la luz. Observa la calidad de la luz en todas partes. No te concentres en los árboles, sino en la luz que se filtra a través de ellos. No mires con atención el edificio, sino en la luz que desprende.

10.- Siente la paz. Camina en armonía contigo y con el mundo. Haz que tus pasos sobre la tierra sean pacíficos.

11.- Camina y siéntete cómodo con el mundo.

Y ahora que sabes un poco más acerca de la meditación, cuéntanos tus experiencias. ¿Caminas habitualmente? ¿Habías puesto esto en práctica ya?