¿Te gusta viajar?

No importa si se trata de viajes largos o escapadas de fin de semana, ni si se trata de lujos o de poner rumbo a la improvisación con una mochila cargada en la espalda…

La cuestión es que a todos nos gusta desconectar, conocer nuevos lugares y recargar pilas para llenarnos de bienestar.

Viajar nos permite encontrarnos con nosotros mismos, dejarnos guiar por nuestros sentidos, y apreciar la realidad y todos sus matices.

Por otra parte, al meditar consigues conectarte con tu yo interior, logras alejar el estrés y la tensión que se acumulan durante el día, y vives siendo más consciente de todo lo que te rodea.

Entonces, ¿qué te parecería un “plan especial” para meditar mientras viajas?

No solo puede ayudarte a disfrutar de unas mejores vacaciones, sino ayuda a ser más consciente de todo, apreciarás más los pequeños detalles y afrontarás con mayor serenidad los pequeños obstáculos como colas o retrasos que surgen en todo viaje…

Después de darte 100 razones para meditar, desde Omsica nos hemos propuesto darte todas las facilidades para que puedas meditar fácilmente en cualquier lugar.

Por eso, hoy te compartimos 7 pasos que harán de tu viaje el destino ideal… Porque no solo importa el lugar, importa cómo lo vivas.

¿Te sumas a este viaje?

7 maneras de meditar mientras viajas

1. Disfruta de ser un pasajero. Medita mientras viajas, mientras te mueves, mientras te desplazas de un lugar a otro… Así que, ya sea en autobús, tren, auto, barco, avión o cualquier otro medio de transporte, trata de meditar mientras estás quieto en tu asiento y te mueves de escenario.

Puedes cerrar los ojos y concentrarte solo en el ritmo del motor, las ruedas, las pistas… En cualquier detalle del vehículo donde estés. Puedes usar esos ritmos para ayudarte en la meditación centrándote solo en lo particular del ritmo y aislando todo lo demás. O si lo prefieres, puedes contar cada respiración del 1 al 10 y volver a empezar cuando termines… Si te descuentas, vuelve a empezar 😉 Te relajarás y el viaje parecerá más corto!

También puedes contar el número de coches que aparecen y que sean, por ejemplo de tu modelo y marca favoritos. Céntrate solo en la clase de autos que andas buscando.

O, por el contrario, cuenta árboles, señales, marcas viales o casas que hayas definido previamente.

En definitiva, relájate. Simplemente, descansa tu mente y disfruta del trayecto.

2. Medita en tu alojamiento. Ya sea un hotel, una casa, apartamento o al aire libre… medita. Olvídate de todas las distracciones, apaga el celular, encuentra un lugar cómodo y medita durante 15 minutos todos los días.

Intenta encontrar un momento de paz y silencio, tu mente lo agradecerá.

3. Medita mientras caminas. Ya dedicamos un artículo a este tema (si todavía no lo hiciste, puedes leerlo aquí), y lo cierto es que también puede aplicarse en los viajes. Meditar mientras caminas en una nueva ciudad es una forma increíble de apreciar cada detalle en un lugar hasta entonces desconocido para ti.

No solo es una forma de expresión contemplativa, sino que también es una oportunidad única para descansar de las quejas internas, de apartar la sensación de cansancio y de disfrutar del paseo.

4. Medita en la naturaleza. Muchas experiencias de viaje se desarrollan en la naturaleza, ya sea en jardines botánicos, reservas naturales, bosques o parques nacionales.

Sea cual sea tu caso, allá donde estés rodeado de la naturaleza tienes la oportunidad de meditar y contemplar a través de todos tus sentidos el paisaje que te rodea.

Siente los colores, escucha los sonidos, imprégnate de sus aromas, disfruta de la energía de la naturaleza y siéntete parte de lo que te rodea.

5. La alimentación también cuenta. Otra manera interesante de incorporar la meditación durante tus viajes es a partir de tus nuevas experiencias alimenticias.

Cuando viajamos, a menudo encontramos alimentos que son desconocidos para nosotros, u otras recetas diferentes a las que estamos acostumbrados… Todo esto es una oportunidad única para abrir tu mente a nuevas experiencias, gustos y sensaciones. Pero también es una ocasión inigualable para meditar.

Así que presta atención a todos y cada uno de los ingredientes de cada plato, come despacio para disfrutar de la experiencia… Llegar a ser totalmente consciente de todos el proceso de masticación, desde que ves el alimento hasta que lo tragas, es toda una experiencia de meditación.

6. Medita con sonidos. Meditar con sonidos es una de las formas más agradables y placenteras que existen de relajarse y a la vez tomar consciencia.

Presta atención a todos los sonidos que te rodean: el ruido en un café, las campanadas en una iglesia cercana, el anuncio de un vuelo, la música en vivo… Escucha con atención y sé receptivo enfocándote en los sonidos que despierten en ti emociones placenteras y bienestar.

7. Expresa gratitud. La gratitud tiene un poder increíble.

Por eso, durante tu viaje, dedica una parte de tu tiempo para agradecer por todas esas experiencias que tuviste: por las personas que hicieron tu estancia mucho más agradable y fácil, por quienes cocinaron para ti, por haber podido visitar lugares tan extraordinarios, por el transporte…

Agradecer por todo lo que se vive es una forma única de estar en paz con uno mismo y estar dispuesto a seguir recibiendo mucho más.

Como ves, la meditación siempre está lista para viajar rumbo a cualquier lugar.

Si quieres vivir una experiencia mucho más enriquecedora, incorpora estos consejos a tus nuevos viajes y volverás todavía mucho mejor que cuando te fuiste 🙂

¿Qué te parecieron estos consejos? ¿Vas a probarlos? Si quieres, déjanos un comentario con tus inquietudes y experiencias, nos gusta mucho leerlos.

¡Ah! Y si tienes algo nuevo que aportar para meditar mientras viajas… ¡no dudes en compartirlo!

Fuente: WikiHow